jueves, 14 de noviembre de 2013

Don Quijote de la Mancha (1.605) Miguel de Cervantes (1.547-1.616)

El Príncipe de los ingenios
Leo por segunda vez a lo largo de los últimos tres o cuatro años la  edición que Austral hizo en 2.005 con motivo del cuarto centenario de la publicación de la primera parte de esta novela del “Príncipe de los ingenios” Tomándola y dejándola una y mil veces no ha restado ni mi interés ni mi admiración por esta novela maravillosa. Ha sido para mí un disfrute mayor si cabe que la primera vez que la leí en otra edición de Austral.

No encuentro palabras para describir lo que he disfrutado leyendo este cuento maravilloso. Ha sido un disfrute continuo. ¡Qué agudeza! ¡Qué invenciones! ¡Qué gracia! Y qué conocimiento de la condición humana, y qué manera de ponerlo todo junto sin que se pierda interés en ningún momento. Realmente Don Miguel era “El Príncipe de los ingenios”

Dice él mismo que el fin de toda obra es el de “admirar, suspender, entretener, y alborozar” Acierta de pleno.

No es de extrañar que esta novela sea considerada la mejor obra de la literatura universal. Sigue siéndolo porque sigue siendo actual. La condición humana no ha cambiado y la gracia que tuvo la sigue teniendo. Además les he cogido tanto cariño a sus personajes que he acabado llorando su pérdida, de tal modo que quizás me anime a volver a leer sus aventuras, sucedidos, invenciones, dichos, refranes, y lecciones magistrales sobre la vida y la muerte.

Mi recomendación es leerla cuando el lector tenga suficiente experiencia de las cosas de la vida como para poder apreciar lo que sucede y lo que se comenta en el libro. Es un error obligar a la gente joven e inexperta a leer la novela, pues lo más probable es que la acaben aborreciendo. Se puede leer a saltos como lo he hecho yo esta vez, pero creo que por lo menos hay que leer unos cuantos capítulos seguidos para no perder el hilo y sobre todo poder admirar el sublime castellano que utiliza “El Príncipe”, quien nos deja esta recomendación:

“Procurad también que, leyendo vuestra historia, el melancólico se mueva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invención, el grave no la desprecie, ni el prudente deje de alabarla”

Le pongo “Fuera de concurso” Considero importante tener a mano un diccionario o una versión con notas como la que presenta en Internet el Centro Virtual Cervantes cuya dirección es:


2 comentarios:

Mercedes Zumárraga Ortiz dijo...

Por fin lo he leido en mi flamante libro electronico. Me ha gustado lo que mas lo no popular del libro: Las narraciones de los personajes. No tienen pierde.m

Mercedes Zumárraga Ortiz dijo...

Por fin lo leo en mi flamante libro electrónico. Me han encantado los relatos de los personajes.son poco conocidos y no tienen pierde.